¿Tiene sentido “hacer la tarea escolar” en casa?

La tarea escolar es casi una institución en la vida de las familias. No solamente queda fuera de los cuestionamientos de todos los actores implicados (menos los chicos) sino que algunos establecen casi como regla de tres simple este postulado: “a mayor cantidad de tarea en casa, mayor calidad educativa”. Esta afirmación genera un pensamiento generalizado de que las “buenas escuelas” son aquellas que “matan” a los chicos con tareas en su casa “por el bien de ellos”. Es más: grandes empresas hacen negocios generando sitios en la web “para ayudar con la tarea escolar”, por lo cual los maestros y profesores estamos contribuyendo al desarrollo de un gran comercio a veces sin tener conciencia…

Hoy quiero poner en cuestión todos estos supuestos, incluído el valor de la tarea en sí mismo. Porque como digo siempre: los padres no son pedagogos y por ello no son quienes deberían saber que estas costumbres pueden cuestionarse. Pero los docentes sí tenemos la responsabilidad de revisar cada una de las prácticas instituídas y la capacidad de dudar acerca de su aporte a los procesos de aprendizaje y enseñanza.

Analicemos primero el para qué de la tarea. Cuando los chicos concurren jornada completa a la escuela… ¿tiene sentido que en vez de llegar a su casa a relajarse un poco, jugar y descansar tengan que continuar agobiándose con lo que debían haber resuelto en el tiempo escolar? Si en 8 horas de escuela no somos capaces de enseñarles a los chicos lo que deberían saber, tendríamos que cuestionarnos mucho más cómo enseñamos en la escuela!

¿Y el derecho de los chicos al juego? ¿Quién se ocupa de resguardarlo cuando el tiempo material no da para hacerlo? Seguramente algunos dirán que “los padres son quienes recargan a los chicos de actividades extraescolares”. Sin embargo, todos sabemos que la escuela es la principal responsable de la sobrecarga de actividades fuera de la ella. Visto de esta manera, el primer punto debería apuntar a que la escuela debería resolver las situaciones de aprendizaje requeridas en los chicos dentro del extenso horario de la jornada completa, siendo así la guardiana responsable de garantizar su derecho al juego y al ocio.

Otros pensarán: “para que pierdan el tiempo en la computadora o en los videojuegos más vale que les den tarea”. Pero esto supone que lo lúdico no tiene ningún valor en la vida de los chicos y que cuando ellos se sientan frente a las computadoras no desarrollan aprendizaje alguno, y ambas cosas resultan erróneas.

Vamos a correr ahora la mirada hacia el sentido del aprendizaje autónomo, o más bien lo que correspondería a pensar acerca del “estudio sistemático” como práctica valorada en el mundo de los adultos. Nadie podría estar en contra de pensar el valor de los chicos aprendan a estudiar solos, a organizarse, a priorizar. Pero sobre el aprendizaje autónomo hay mucho para analizar. Partamos de pensar desde cuándo debería producirse. Cada vez es más frecuente observar que las “tareas” se instalan desde primer grado de la escuela primaria como si los chicos de 6 años no necesitaran más tiempo para jugar que los de 15. Pareciera que todo se mide “con la misma vara” y que hay que enseñarles “desde chicos” a sufrir y padecer la tarea (así como los exámenes, que serán objeto de otra entrada). ¿Es justo quitarle a un chico pequeño sus horas de juego en pos de un futuro lejano como estudiante autónomo? No pareciera… Tampoco lo es quitarle el espacio de socialización a los chicos en la secundaria.

El otro punto central es ver en qué consiste la tarea. No tengo ninguna duda de que la mayoría de los casos la tarea que se les encomienda es una repetición de actividades ya realizadas, pero… ¿para qué sirve hacer esto? Salvo que creamos que la “repetición contribuye a la fijación” (principio conductista que se supone más que erradicado de las prácticas pedagógicas”) darles a los chicos este tipo de actividades  no tiene ningún valor formativo.

El otro gran bloque de tareas está compuesto por aquellas llamadas de “investigación” o de “desarrollo”. Aquí encontramos otra gran deformación de conceptos acerca de lo que se considera un proceso de investigación, que es banalizado y confundido permanentemente con una mera búsqueda de información de la que luego los docentes reniegan argumentando que los chicos solo saben “copiar y pegar”. Ahora: ¿les enseñamos realmente a investigar? Y lo peor es que en nombre de “la participación de los padres”, “la implicación en los procesos de aprendizaje de sus hijos”, etc. los ponemos a buscar cosas para “ayudarlos” a hacer la tarea”. Y sobre esto propongo varias preguntas:

  • ¿Para qué sirve hacerlo si no beneficia el trabajo autónomo de los chicos, supuesto principio que fundamenta que exista la tarea?
  • ¿Es justo para un padre que llegar de trabajar todo el día y solo tiene con suerte una hora por día para compartir con su familia y disfrutar que tenga que ponerse a “trabajar para la escuela”? ¿Cuál es sentido de forzar esto?
  • ¿Qué suma en términos de aprendizaje o enseñanza? ¿Les corresponde a los padres ponerse a realizar las tareas con los chicos?
  • ¿No debería la escuela ayudar a crear un espacio de encuentro placentero entre padres y chicos en vez de generar espacios de discusión y aburrimiento compartido? ¿No sería mejor que padres e hijos si tienen tiempo para compartir lean un cuento, vayan a la plaza o vean una película juntos?
  • ¿Qué tipo de padres son los que tienen tiempo y espacio cotidiano hoy para sentarse a hacer la tarea con sus hijos?

El otro aspecto que quiero tomar es la desvalorización que los propios docentes hacen de la tarea cuando muchas veces ni siquiera se toman el trabajo de corregirla y devolverla y solo consideran “si se hizo o no se hizo”, identificando su mero cumplimiento con la responsabilidad en los chicos. ¿Se aprende a ser responsable por cumplir lo que se le ordena? ¿O estamos enseñando simplemente la sumisión y a hacer las cosas “porque el maestro o profesor lo dice”? Alguien debería encontrarle un sentido a esa tarea que se da, ponderarla y reorientarla si es que tiene posee algún valor real.

Es probable que para algunos chicos en particular la tarea resulte una forma de enseñarles a estudiar, pero esto requiere de una orientación e intervención particular y específica de los docentes para que que pueda lograrse. También se necesitan propuestas motivadoras y no reiteraciones tediosas de lo que sucede en la clase.

Siguiendo con el análisis, vamos viendo que existen pocas situaciones, contextos y fundamentos que justifiquen el sostenimiento de la tan arraigada tarea escolar. Veamos entonces cuándo sí podría valer la pena. La jornada simple podría ser una modalidad que permitiera el desarrollo de estrategias de trabajo autónomo en el tiempo que tienen los chicos. Pero además de este contexto, en otras situaciones podría tener algún sentido siempre y cuando las tareas que se encomienden sirvan para:

  • Generar estrategias de organización de la información y presentación de los conocimientos particulares de cada uno de los chicos, que luego puedan ser llevados de nuevo a la escuela para compartir y retrabajar en el marco de la orientación del docente.

  • Promover la puesta en marcha de investigaciones reales sobre temas que los chicos les interesen. Si los maestros y profesores proponen proyectos en donde cada chico pueda desplegar sus intereses y estrategias propias y si en paralelo se pueden poner en marcha gracias a las TIC algunas formas de trabajo colaborativo en la web, la tarea puede sumar mucho al aprendizaje.

  • Invitar a los padres a expresar sus costumbres, ideas, pensamientos, es decir a compartir sus culturas familiares a través de participaciones que ponderen la diversidad.

  • Orientar las actividades extraescolares al encuentro entre aquellos aprendizajes invisibles para la escuela y ponerlos en el centro de la escena escolar, recuperando todo aquello que los chicos aprenden y producen por mérito propio fuera de la escuela y tendiendo puentes entre estos aprendizajes y los contenidos curriculares.

  • Proponer actividades que permitan a los alumnos desarrollar y experimentar estrategias de estudio y aprendizaje que les den mejores posibilidades en su vida cotidiana en la escuela. Para realizar estas tareas primero será necesario enseñar variadas estrategias de estudio y luego darles posibilidades de desplegarlas en la práctica en un entorno de experimentación individual.

Todas las propuestas que aquí se esbozan implicarían ser más coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos. Si defendemos el derecho al juego en la infancia; si sostenemos que es importante la comunicación dentro de las familias y el compartir tiempos junto; si pensamos que la escuela tiene un valor formativo; si nos decimos constructivistas a la hora de enseñar, continuar sosteniendo las tareas escolares sin sentido en la casa va en contra de todos estos postulados.

¿No les parece que es hora de empezar a darle batalla en serio a este otro aspecto de la inercia pedagógica?

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18 comentarios

  1. Estoy completamente de acuerdo con todo lo que afirmás. Si pensamos en una familia con dos o tres hijos, que además de la escuela tienen médicos, cumpleaños, algún deporte o actividad artística, el estrés que genera para todos “la tarea” se multiplica.
    En el alumno con mayor dificultad, suele suceder que los padres son de brindar menos apoyo, por lo tanto “la tarea en familia” resulta una muestra más de quién tiene los padres que más apoyan… ¿es necesario agregar esto a la problemática de los chicos?

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  2. El tema tratado aquí sobre la tarea escolar resulta bien interesante para debatir. Debo decir que así como adhiero a algunos conceptos vertidos, tengo también importantes divergencias con varias de las argumentaciones expuestas en el artículo. Veamos:
    1. En principio es riesgoso realizar generalizaciones, porque por un lado terminan llevando a análisis simplificadores de una realidad ciertamente compleja, y por otro lado no permite atender a la diversidad imperante. Sabemos que ya no podemos hablar de “la Infancia” de manera abstracta y esencialista, sino de “infancias” variadas y complejas.
    En este contexto, decir que la tarea es una institución en las familias es algo con lo que me permito discutir. Hay familias para las que sí lo son, no para otras. Existen muchas familias que requieren reconstruir no sólo la institucionalización de la tarea, sino que inclusive es necesario que institucionalicen la presencia de los niños en la escuela todos los días, porque esta ritualidad de “todos los días en la escuela” no está muchas veces debidamente internalizada. Estos chicos requieren que la escuela propicie la construcción de institucionalizaciones que brinden estructuras de sostén y de organización claras. De otra manera no tienen donde anclar sus experiencias.
    2. Creo que hay una palabra hoy demonizada en el campo educativo que es la repetición. Se asocia automáticamente toda actividad de repetición a un enfoque conductista del tipo estímulo-respuesta-refuerzo automático. Si bien es cierto que se debe tener cuidado con estas tareas mecanizadas, meramente memorísticas o que entienden al aprendizaje como una sucesión de conductas condicionadas por refuerzos, no es menos cierto que se puede fundamentar desde un enfoque plenamente constructivista la necesidad de que los niños tengan reiteradas experiencias en torno a un contenido determinado, de manera que puedan darse los procesos necesarios para todo aprendizaje significativo: conflictos, desajustes, asimilaciones, acomodaciones, progresivos ajustes, reequilibraciones, errores reiterados y retroalimentaciones. En definitiva lo que requiere un sujeto activo para construir conocimiento. Y para ello son necesaria muchas experiencias; ricas, variadas, significativas, pero también reiteradas.
    Hay muchos alumnos por ejemplo, que tienen un limitadísimo acceso al mundo de la lectoescritura, y si no se propician desde las escuelas espacios y tiempos suficientes para que los puedan poner en juego y lo experimenten intensamente le estaremos cerrando puertas.
    De otra manera caeríamos en aquello de pensar que los procesos de enseñanza-aprendizaje son un solo y mismo acto, y que basta que alguien transmita para que el otro aprenda. Basta dar un contendido para inferir que ya se lo aprendió. Y no es así: no hay una relación causal y aprender es algo mucho más complejo.
    La escuela de jornada simple, ha ampliado la cantidad de horas para las materias llamadas curriculares (extraño llamarlas curriculares, como si las otras no lo fueran), lo que se inscribe en la idea de una formación multifacética e integral. Esto, que es valioso y ponderable, también hace que la escuela deba requerir algunos tiempos extraescolares para que lo trabajado en clase pueda ser retrabajado, afianzado, consolidado.
    Con respecto al valor que tiene la tarea en relación a la construcción de competencias para el trabajo autónomo y para la adquisición de actitudes de responsabilidad para con su propio aprendizaje, no son temas estos sin importancia. Como señala Fenstermacher ,

    “La tarea central de la enseñanza es permitir al estudiante realizar las tareas del aprendizaje. La tarea de la enseñanza consiste en permitir la acción de estudiar; consiste en enseñarle cómo aprender.
    El profesor no transmite o imparte el contenido. La tarea del profesor consiste en apoyar el deseo de R de “estudiantar” (ser estudiante) y mejorar sus capacidades de hacerlo. El profesor más bien instruye al estudiante sobre como adquirir el contenido a partir de sí mismo, del texto u otras fuentes. A medida que el estudiante es capaz de adquirir el contenido, aprende.”

    3. Otra cosa que se puede debatir es el hecho de desestimar los intentos que el alumno hace para investigar una determinada temática, argumentando que es una “deformación de conceptos” o una “banalización de la investigación científica”. Subyace aquí la convicción de que el conocimiento escolar debe tener una completa y estricta dependencia con los saberes y las metodologías propios de la ciencia. Desde esta concepción, si no se aplican paso a paso los métodos que la ciencia determina, con la debida vigilancia epistemológica, la transposición requerida falla y falla entonces la escuela.
    Se puede pensar sin embargo que la escuela puede producir sus formas de conocer específicas y singulares, sin dejar de consultar a la ciencia pero otorgándole el debido valor a la especificidad de los contenidos escolares y a las formas de acceder a ellos. Cuando un alumno por ejemplo, recorta y pega, lo cierto es que comprendió aquello sobre lo que tenía que buscar información, supo dónde buscarla, y pudo recortar el párrafo, el capítulo o la imagen que la tarea requerida. Se pueden pedir otras muchas cosas, se puede complejizar la tarea, obligar a establecer relaciones, propiciar procesos de producción propia, pero eso no hace que lo que se hizo sea una banalización.
    4. Por último, y esto sí creo que hay que erradicar de una buena vez y para siempre es esa corrección diferida que hacen los/as maestros/as de los cuadernos sobre lo que el alumno hace en clase o en su casa. La distancia temporal entre el momento en que el niño produce y aquel en el cual recibe la corrección del maestro hace absolutamente improductivo el trabajo de ambos. NO SIRVE PARA NADA. Si el chico no vuelve a trabajar activamente el tema, con las correcciones y observaciones apuntadas, reexperimentando la situación con nuevas informaciones, operando activamente sobre el contenido, la corrección diferida es absolutamente INÚTIL.

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    • Estimado Jorge, gracias por sus comentarios.
      Sería muy extenso responder en detalle así que solo haré unas aclaraciones generales.
      Sobre “realizar generalizaciones”, resultaría imposible escribir una entrada de blog con su breve extensión sin tematizar haciendo algún tipo de generalización. Doy por sentado que cada cuestión debe leerse dentro de cada contexto en particular.
      Respecto de la repetición, no coincido con que pueda verse de modo alguno desde una perspectiva constructivista ni que cobre algún valor. Es un principio que contradice la esencia del enfoque.Desde el constructivismo, las experiencias nunca pueden ser idénticas para poder provocar conflictos, y el aprendizaje de los procesos de lectura y escritura es el mejor ejemplo de esto. Las situaciones de enseñanza deben variarse para poder transferir lo aprendido a contextos diferentes. Pero como podemos entender el constructivismo de maneras muy diferentes (en lo particular, cuestiono la identificación del enfoque como teoría cognitiva), este debate resultaría muy amplio para este comentario.
      En cuanto al proceso de investigación, creo que ha interpretado de manera diferente lo que dije. Lo que cuestiono es la reducción de los procesos de investigación a la mera búsqueda de información. Pero además, no me refería a la investigación cientifica sino a la investigación como proceso didáctico.
      Finalmente, siempre diferencio la enseñanza del aprendizaje como procesos particulares. Por eso creo que la tarea escolar tal como se la encara hoy es escindida erróneamente de procesos de enseñanza, responsabilizándose exclusivamente al alumno de su resolución.
      Me gratifica que la entrada pueda promover el debate y ayudar a pensar.
      Un cordial saludo,
      Débora

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  3. Gracias Débora por tomarte el trabajo de leer mis argumentos. Creo que es el debate lo que nos enriquece. Compartí el texto con mis contactos porque me pareció interesante, sólido y muy rico para discutir desde la teoría y desde la práctica en las escuelas. Estoy de acuerdo en mucho de lo allí expuesto y me animé a marcar algunos contrapuntos. El tema de las repeticiones para mi es un gran tema para discutir sin prejuicios. Sigo creyendo que hay que tener cuidado de (como dice el refrán) “no tirar al bebé con el agua sucia con la que se lo bañó”

    Gracias nuevamente y a seguir debatiendo.
    Jorge

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  4. Pequeñas y maravillosas reflexiones de los chicos que deberían llevarnos a pensar! Un amigo de mi hijo en casa de visita a jugar, 7 años, dice: “-¿Para qué nos dan tarea en vacaciones? Sino se tendrían que llamar “tareaciones”!”
    Me pareció sencillamente GENIAL!!!!!

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  5. soy un docente de Paraguy. yo no estoy de acuerdo en que se dè tarea para la casa, primero esa tarea generalmente es copia de trabajo del compañero que maneja mejor en clase. va a su casa, pregunta si realizò, si esasi le pide facilitar su trabajo para copiar y llevar asi ya resuelto. como asi tambien los trabajos individuales que tengo mucho decir tambien, abrazos.

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  6. Te felicito en verdad es muy completo el contenido sobre ¿Tiene sentido “Hacer la Tarea Escolar” en casa?
    Es trascendente reflexionar y realizar un analisis sobre nuestro quehacer pedagogico en cuanto a que si dejamos tareas que sean con sentido, estructuradas, y coherentes en lo que se dice y hace. Analizar que valor tiene la tarea que les dejo a los educandos
    Es cierto que se dejan tareas solo por cumplir aunque no de tiempo a una retroalimentaciòn entre el educando y el educado y como dice el texto el objetivo no se logra, se pierde y lo peor es que en el educando no es nada edificante ni formativo para su formaciòn.

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  7. La “educación de nuestros niños”, una temática que provoca controversias, pero ciertamente muy necesaria en relación a la tan evidente descualificación de los alumnos en nuestro país. Durante el periodo de la Selectividad 2014 fui leyendo y recopilando información al respecto de los resultados del alumnado, que se obtuvieron de tal ejercicio. Os paso el link si deseáis verlo : https://www.youtube.com/watch?v=jicqsM_PBUQ.
    Fue un fracaso considerable, que considero va en aumento.
    Lo que explica usted en este blog, es de considerar y tiene mucho sentido de ser, y concuerdo totalmente en su disertación de los problemas.
    Aunque si me permite un comentario, la educación en España no se ha tomado como parte imprescindible para desarrollo y futura evolución del pueblo español. Como dice muy bien Julio Anguita, a los españoles no les gusta leer.
    Podríamos decir que uno de los problemas es la falta de vocación y preparación concienzuda del profesorado, juntamente con el concepto desprestigiado que lleva sufriendo este sector, no se cuanto tiempo ya.
    El otro punto que me concuerdo con usted, es de la educación conductista, ya que tenemos un gran abanico de Técnicas de Estudio Avanzadas, tremendamente atractivas y eficaces con las que se podría dar un paso gigantesco en nuestra futura educación, tan mermada en estos momentos.
    Agradecida de antemano por entregar desinteresadamente sus conocimientos e inquietudes.

    Jocelyne
    centrogayatri.com

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    • Gracias Jocelyne por aportar tu pensamiento.
      En Argentina, mi país, se habla mucho acerca del fracaso de la educación, sobre todo del descenso de la calidad de la educación pública. En nombre de este “fracaso” se sobrecarga a los niños y jóvenes mucho más, pero no se obtiene sin embargo mejores resultados. Evidentemente son puntos que debemos revisar.
      Un cordial saludo,
      Débora

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      • Sra. Débora:

        No sabía que usted era Argentina. Pues me gustaría comentarle mi experiencia personal. Puse en nuestra web un vídeo de Técnicas Avanzadas de Estudio : https://www.youtube.com/watch?v=uSCUYGFOhIk.
        Pues bien, cual fue mi sorpresa que más del 80% de las personas que se interesaron por dicho vídeo eran de países Iberoamericanos y tan solo un 20% españoles.
        He experimentado cómo, ustedes, tiene una gran inclinación por la educación AUTODIDACTA, para mi sorpresa y siendo muy honorable por su parte.
        Creo que ustedes tienen en sus mano el valor más importante para aprender, crecer y desarrollarse y es el INTERÉS.
        De nuevo, congratulaciones por su gente!

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  8. Si es necesario de dejar tareas en la casa por que:1.para tener mas entendimiento en lo que hacemos vemos de cada materia o clase.

    2.cojer como responsabilidad en trabajos y tareas que ponen
    3.Establecer un momento apropiado para establecer los deberes
    4.fijar un momento del día
    5.Hablar de los deberes escolares con términos positivos
    6.Seguir una seré de pautas que el momento de hacer las tareas universitarias se convierta en una autentica batalla
    7.La mayoría de los alumnos evitan hacer los deberes que se mandan desde la escuela
    8.cuando mas tiempo se dediquen años deberes se dispone de menos tiempo de calidad en clave
    9.los efectos Positivos de lo deberes son menores que los defectos negativos
    10.se obtienen mejores resultados cuanto mas se practica

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    • Estimada Deysi:
      Por muchos motivos, varios de los cuales están explicados en diferentes entradas de este mismo blog, no concuerdo para nada con estos argumentos.
      Empezando por el último: “practicar” (y habría que ver a qué le denomina como tal”), no implica aprender. Ese es un supuesto conductista que sostiene que la repetición “fija” el aprendizaje. Pero ningún aprendizaje comprensivo y con sentido se obtiene de esta manera.
      La escuela consume muchas horas del tiempo de los niños: si en ese tiempo no se puede resolver el aprendizaje requerido, es que la escuela está muy mal. Y eso no se soluciona sobrecargando la infancia, que debería tener espacios de juego y ocio, que son tan importantes para el crecimiento sano de los niños como los conocimientos escolares.
      Los niños pueden aprender a adquirir responsabilidades de otras formas que no son mediante los “deberes”, que sólo los llevan a rutinizar, pero no a hacerse responsables ya que la mayor parte de las veces son los padres quienes deben sobrecargarse y correr detrás de las tareas de sus hijos.
      Cuando los niños llegan a su casa, tienen otra realidad formativa que debe ser diferente a la de la escuela, no replicarse.
      Saludos,
      Débora

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  9. Hola. Me llamo Ceanish.
    Tengo 15 años.
    Soy una joven de cuadro de honor desde pequeña y siempre me he preguntado, porqué los profesores dejan tareas, porqué es algo importante en nuestra vida escolar, porqué si no la llevas te reprueban, porqué califican responsabilidad si al final, solo lo hacemos para cumplir con el profesor no para enriquecernos en valores.
    Le dedicamos nuestras vidas a las tareas dejando así nuestra vida social y familiar. Algo que también crítico es el evaluar la puntualidad en un trabajo, tarea o deber. Vaya, tenemos que cumplir con lo que el profesor nos manda, justo para un día específico, y el compartir con la familia? Será que solo tenemos vida para la escuela?
    Le dedicamos 8 horas diarias a un colegio, el cual exige, aparte de eso, más horas del día para hacer tareas y deberes planteados por un profesor, el cual te juzga por ser irresponsable si no cumples. Pero, si a ver vamos, si no fuéramos responsables ni siquiera nos levantaríamos temprano para ir al colegio.
    Desde chicos los niños se ven sometidos a exámenes y pruebas teóricas, y digo, esto no está mal, quizas al comienzo solo sea para ver el nivel de análisis, correlación o cociente intelectual que posee el infante.
    Qué pasa con la vida social del niño? La cual es fundamental para su crecimiento y desarrollo. Esta también se ve afectada por los bloques de tareas que hacen.
    Y, OJO, Un niño de 5 años que no sepa leer no hará tareas solo. Obviamente tiene que estar su padre o algún familiar allí para ayudarlo. Y aquí juzgo las tareas nuevamente. Porqué el padre en vez de cargar a su hijo, jugar con el, salir a compartir en familia, tiene que quedarse en casa recortando papeles, buscando información que supuestamente es para “enriquecer los conocimientos del estudiante”, etc.. Porqué?
    Esto hace que desde pequeños les crezca un odio o desprecio hacia la escuela, porque más que educar, parecen castigar con sus fatigantes tareas. Métodos arcaicos y sin fundamento.
    Y si dejan tareas para ampliar conocimiento sobre el tema que se dice, entonces dejamos en claro lo incapaces que son para dar una explicación completa sobre un tema de su misma cátedra.
    Hay que hacer un cambio en los sistemas educativos, porque están alejándonos de la sociedad y en vez de enriquecer, están empobreciendo nuestros valores. El decir mentiras y poner excusas cuando no cumplimos con algo por querer pasar un rato de esparcimiento. El copiar del compañero. Y todo por solo querer un poco de libertad fuera de las rejas y deberes del colegio.

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