Lo que nos sostiene

No quiero agobiarlos con lo densas que fueron mis últimas semanas. Hay momentos en que el cansancio físico y psicológico nos juega muy en contra a directivos y docentes y si eso sucede en abril, cuando arrancamos el ciclo en febrero, imaginen la prospectiva.

La verdad que me estoy controlando a mí misma para no compartir agobio e intentar focalizar en aquello que me tracciona a seguir en la escuela haciendo lo que hago, lo que elegí, lo que amo. Por supuesto que cuando llego a casa después de un día tremendo todo se sobrevive cuando veo a mi familia, pero quienes trabajamos en escuelas pasamos muchas horas días del día con otras personas y ante múltiples dificultades que sortear, así que es necesario encontrar lo que te motiva.

Por eso haré aquí el ejercicio de listar todo aquello que me sostiene, que me sostuvo estos días y que intuyo son cosas muy parecidas a las que sienten mis colegas docentes y directivos en tiempos difíciles como los que corren. Casi les diría a todos quienes cumplen una función como la mía que este repaso semanal hoy resulta un ejercicio imprescindible de supervivencia.

Vamos a ver…

  • La risa de los chicos de jardín, siempre dispuestos a lo que les proponen; siempre con asombro. Pasar por el jardín es un bálsamo en mi día porque el maravilloso equipo docente hace que todo se vea más sencillo. En el jardín respira siempre creatividad y compromiso.
  • Los chicos de primaria en un gesto de afecto con sus docentes o cuando los veo charlar y contarles cosas entusiasmados. Siempre siento que me gustaría quedarme un rato con ellos, escucharlos; y aunque la tarea me lo permite muy raramente me llevo esas imágenes que gratifican. Estos días puse especial atención en eso. Presenciar estas escenas es invalorable.
  • El “- Hola Kozak” u “-Hola Débora” de los chicos de media. Cuando se acercan con un abrazo, cuando me preguntan “-¿Cómo estás?”. Voy alienada por los pasillos de problema en problema y siempre encuentro alguno/a que me para y me trae a lo importante. A veces me gustaría tener tanto más tiempo para parar a charlar…
  • Mis alumnos y ex alumnos del profesorado que me paran para saludarme, para contarme lo que están cursando, cómo avanzaron con la carrera. Cuando me cuentan que están haciendo su residencia docente y recuerdo que los tuve de alumnos al ingresar la carrera me corre una emoción. Los ví transitar tantas cosas y ahora tengo el placer de verlos por recibirse. No cambio por nada esos minutos de charla de pasillo.
  • Los momentos de humor con mis compañeros del equipo de conducción: a veces es tanta la tensión que agradezco enormemente que admiro que conserven ese fantástico sentido del humor que descomprime. En medio de tanto agobio, estas semanas pudimos reírnos de nosotros mismos.
  • La supervisión que viene a apoyar en medio del agobio, no a juzgar con su dedo acusador.
  • La respuesta de las familias, cuando ante las múltiples carencias y limitaciones que vivimos hoy en las escuelas públicas, agradecen y destacan lo que hacemos por ella. Esta semana particularmente me conmovió cuando me agradecieron que en el inicio de uno de los tantos procesos de evacuación que estamos viviendo por amenazas de bomba, llegué a escribir un mensaje en un grupo de Facebook de las familias para avisarles. Muchos agradecieron, algo que quizás pueda parecer una nimiedad, pero a mí me reconfortó.
  • Cuando un maestro o profe se te acerca a agradecerte algo, por chiquito que sea, que pone sobre la mesa una gestión. Son muchas las demandas, los reclamos, las quejas. El reconocimiento es un bien escaso, por eso se valora más cuando llega.
  • Una asamblea de anual de Cooperadora con las familias en donde terminamos con una foto que una mamá decidió sacar para compartir, para poder mostrar que familias y equipo docente estamos juntos tirando por nuestra escuela pública.
  • Los trabajos que me mandaron mis alumnos en los que pude ver qué buenos avances habían hecho con el análisis de textos, videos y lo que trabajamos en clase. ¡Es tan gratificante leerlos!
  • Un auxiliar que viene a contarme que decidió arreglar algo que encontró roto. Nadie se lo pidió, lo hizo para ayudar. Es sordomudo y yo no aprendí lengua de señas, pero siempre nos entendemos y terminamos nuestra charla sonriéndonos. Me gustaría tener tiempo para aprender y comunicarme mejor.

Tengo claro además de esto todo lo que no resultó, lo que no salió bien, la cantidad de cosas en las que “el sistema” no me respondió. Pero no quiero mirar esas ahora. Necesito releer las de mi lista, porque así es como nos sostenemos todos los días.

Me avisan que depositaron los sueldos. Entro a ver el monto (porque todos los meses cambia sin saber por qué.) Y con más razón vuelvo a esta lista que armé hoy, porque claramente la cosa no va por lo que me muestra el home banking.

Más vale que todos hagamos nuestra lista semanal personal de lo que nos sostiene… Si algún día llegamos a ver que no podemos hacerla, es porque será el momento de retirarnos. Por suerte, por ahora, mi lista sigue siendo extensa.

Créditos imagen: Agustin Fest. Sostén el cielo un poco más. Fuente Flickr.
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2 comentarios

  1. La verdad es que a la escuela la hacemos entre todos. Parece trillado lo que digo pero muchas veces el no entender esa frase hace que una escuela sea un lugar irrespirable. Cada cosa que hacemos o dejamos de hacer en ella afecta al de al lado.
    Coincido plenamente en el listado que armaste (aunque la parte de la supervisión te la.contaré la semana q viene q será mí primera experiencia). Yo le agregaría la satisfacción cuando haces una sonrisa; un abrazo; una mirada cómplice al otro y lográs sacarlo por un segundo del agobio cotidiano. Es impagable.

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  2. Ha sido un placer leer tu aporte dado que te conectaste con una fuente surgente de vida.los niños en sus distintos momentos de crecimiento y desarrollo.Así lo siento yo y a eso me dediqué con alegria a conocer y prestar servicio.La naturaleza es otro manantial ,beberlo es renovar nuestra vitalidad,ir a su encuentro y activarlo para poder prestar servicio.Y si es en una tarea donde podemos expresar ,manifestar,recurrir a lo que sentimos nuestra condición,podemos sentirnos favorecidos de esta vida tan inequitativa. Y equilibrar los obstáculos del camino.Así mi vida .Puedo dar testimonio y lo pongo a disposición.Un abrazo y mis renovados respetos por elegir el sendero de la autenticidad,la que sientas propia.

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